The Glutton Club
Año II
Donostia—San Sebastián, 10 de septiembre de 2010
Edición #66

Archive for the ‘Memories’ Category

Recuerdos del verano

by Sir John Falstaff | September 3rd, 2010

La opinión de sus Excelencias


Amanece en el campo

by Count van der Maza | August 23rd, 2010

O de una canción que siempre recordé y nunca encontré.

Una educación sentimental en pizzería

by Duchess of Porvenir | July 8th, 2010

O de cómo llevo tres días de intenso amasado, preparando un taller de pizzas.

Andanzas espirituosas: una nota

by Count van der Maza | April 28th, 2010

O de cómo mi periplo espirituoso también ha sido peculiar.

Del “jueves colesterol” a “los viernes menú infantil”

De la influencia del final de la semana laborable en nuestros hábitos alimenticios en infancia, juventud y edad adulta.

La cocina de Nicolasa

by Marquess of Plazaola | March 25th, 2010

Biblia de la ama de casa, backing track para improvisaciones de cocinillas, salvación del estudiante de erasmus, el libro de cocina ha sido compañero indispensable del cocinero. Os presento un libro de cocina clásico que determinó mi glotonería de manera superlativa: La cocina de Nicolasa.

No me quedes hurmiento (y II)

by Count van der Maza | March 17th, 2010

Tras recordar las vicisitudes que pasé siendo un crío a cuenta de lo mal que comía, ahora toca contar cómo comenzó la reconversión hacia una mejor persona. Ese camino es, como todos, una evolución natural de ir dejando de ser un milindris y no ser más gili de lo debido, pero también hay hitos que ayudan a ir pasando de nivel, como quedó claro en la etapa de infante.

Con las manos en la masa

by Duke of Lapice | March 5th, 2010

[...] confieso que tiendo a la dislexia, y que ésa es mi excusa para no ser buen cocinero… Bueno, y que en ocasiones me quedo sin la materia prima antes de terminar de cocinar el plato…

No me quedes hurmiento (I)

by Count van der Maza | February 25th, 2010

En la etapa de infante a la juventud mi experiencia con la gastronomía fue traumática, situaciones contra la espada y la pared, escaqueos para no comer esto o aquello. Comer para mi era un suplicio y estaba asociado a muchos momentos desagradables. El hecho de una cosa tan simple como alimentarme me estaba convirtiendo en el rey del escaqueo, porque aprendí a decir que no con facilidad. Basta que en una excursión perfecta hubiese una comida “no controlada” para decir que no. No comer lo que me ponía mamá delante me llevó a la sobrerreacción para evitar situaciones desagradables.