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	<title>The Glutton Club &#187; Duchess of Porvenir</title>
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	<description>El club de los bon vivant</description>
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		<title>En Sevilla no hay brioche&#8230; ¡y no pasa nada!</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Feb 2011 11:29:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Duchess of Porvenir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Field Work]]></category>
		<category><![CDATA[dulces]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que vivo en Sevilla me he quejado de la mala calidad de las pastelerías. Echaba de menos las pastas italianas, las cremas francesas, las masas de mantequilla austríacas, elementos para mi esenciales de la buena repostería. Aquí no se conoce la Saint-Honoré, la masa quebrada no existe, las cremas son menjunjes dulzones sin más encanto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esto hasta hace poco, cuando entendí que estaba viendo la cuestión desde el punto de vista equivocado. ¿Por qué Sevilla debería tener una buena repostería francesa? No tiene sentido, históricamente no están ahí las raíces de la gastronomía sevillana.  Si además llevo años defendiendo el valor añadido que da la experiencia de la comida en su territorio, ¿por qué empeñarme en reclamar nata y mantequilla donde lo que hay es aceite de oliva y manteca?</p>
<p>La <strong>Pastelería Los Angelitos </strong>ya me ha convencido. Su <strong>tableta de alfajor</strong> es uno de los dulces más ricos que haya comido en esta ciudad. Es un dulce distinto, otra escala de valores, y es estupendo así. Los <strong>cortadillos de cidra</strong> (cabello de ángel) o de batata, las tortas de aceite, o esas maravillosas <strong>tortas de San Lorenzo</strong> &#8211; con la forma de la parrilla en la superficie, detalle místico-gore que me fascina.</p>
<p>Ésta es la repostería sevillana que quiero valorar, la base sobre la cual calibrar las pastelerías y su trabajo. Seguramente haya varios hornos que sigan produciendo dulces casi denostados y poco valorados por los locales, y me encantaría oír más de ellos. Quien viene a mi casa se sorprende al ver <a title="Envoltorios de tortas de aceite" href="http://www.flickr.com/photos/annalibera/5430195711/" target="_blank">mi colección de envoltorios de tartas de aceite</a>: no saben cuán exóticos son estos dulces poco más allá de Andalucía, en tanto que son parte esencial de la identidad gastronómica (y entonces cultural).</p>
<div id="attachment_4401" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.flickr.com/photos/annalibera/5384674923" target="_blank"><img class="size-large wp-image-4401" title="dulces sevillanos" src="http://www.thegluttonclub.com/wp-content/uploads/2011/02/dulces-sevillanos-500x361.jpg" alt="" width="500" height="361" /></a><p class="wp-caption-text">Dulces sevillanos</p></div>
<p>Sigo añorando cremas y mantequillas, pero ahora, antes de pedir a voces un buen croissant, prefiero encontrar un buen mantecado.</p>
<hr /><strong>Pastelería Los Angelitos</strong><br />
Calle Alcaicería de la Loza, 29<br />
(entre plaza de Jesús de la Pasión y plaza de la Alfalfa)<br />
T. 954 21 61 21<br />
Sevilla</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Una educación sentimental en pizzería</title>
		<link>http://www.thegluttonclub.com/2010/07/08/una-educacion-sentimental-en-pizzeria/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 08:47:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Duchess of Porvenir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Memories]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[pizza]]></category>
		<category><![CDATA[pizzería]]></category>

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		<description><![CDATA[O de cómo llevo tres días de intenso amasado, preparando un taller de pizzas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es difícil, hacer pizza en casa. El sabor lo tenemos grabado en nuestros genes, es uno de los platos básicos que más añoramos cuando salimos de Italia, pero no es una preparación doméstica (para qué, si hay una pizzería en cada esquina), así que no solemos aprender a hacerla. Sin embargo&#8230;</p>
<p>Separo las piezas de masa, voy formando las bolas, y las dejo a reposar a un lado de la encimera, entre montoncitos de harina. En varios boles voy repartiendo los ingredientes &#8211; hay dos boles grandes, uno con la salsa de tomate y otro con la mozarella picada y escurrida. En boles más pequeños van los ingredientes específicos. El espacio está perfectamente organizado, y me quedo mirándolo fijamente: ¿de dónde ha salido esto?</p>
<p><strong>Será, será&#8230; </strong>¿será que todas esas noches en pizzería, de niña, mirando al pizzaiolo hacer su trabajo, de algo han servido?</p>
<div id="attachment_2116" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"> <a title="Pizza b/n by annalibera, on Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/annalibera/4768338811/"><img src="http://farm5.static.flickr.com/4097/4768338811_9a8b0159f4.jpg" alt="Pizza b/n" width="500" height="333" /></a> <p class="wp-caption-text">Pinche sobre la foto para ver los matices coloráceos.</p></div>
<p>En una pizzería tradicional, el pizzero trabaja de cara al público. Hay una cocina detrás, donde se preparan las bases &#8211; pero la estrella está al frente. Y tiene sus espectadores &#8211; los niños.</p>
<p>Cuando vas a cenar a un pizzería (algo que suele ocurrir relativamente a menudo), como niño tienes un deber muy claro: mirar cuándo están preparando las pizzas de tu mesa. Así que te pones a un lado, probablemente de puntillas ya que la encimera es muy alta, y miras.</p>
<p>Son años y años de observación, de ver cómo saca las bolas de masa de los cajones de madera, y las va asignando en los extremos de la mesa, y según llegan las comandas va ensanchando un disco de masa, y va añadiendo los ingredientes, metódicamente: primero el tomate, luego la mozzarella y luego lo que lleve esa pizza. La pala, larga, está al lado de la embocadura del horno. Va cogiendo la pizza y la pone en un lado &#8211; y aprovecha para girar las que ya están dentro y sacar las que están listas. Tú miras, con atención, lo que va a echar a cada pizza: alcachofas&#8230; champiñones&#8230; jamón&#8230; ¡ésa es nuestra Quattro Stagioni! Y vas corriendo a la mesa donde están tus padres, corres muy rápido, porque ¡tienes que anunciarlo!</p>
<p><strong>&#8220;¡Ya están nuestras pizzas en el horno!&#8221;</strong></p>
<p>Excepto que igual son las de otra mesa &#8211; de eso te das cuenta cuando la siguiente no es la de berenjenas de tu madre, sino un calzone que nadie ha pedido. Entonces vuelves a apostarte, porque ya la siguiente sí que será la tuya.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Qué cenamos hoy?</title>
		<link>http://www.thegluttonclub.com/2010/06/16/%c2%bfque-cenamos-hoy/</link>
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		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 14:09:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Duchess of Porvenir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinion]]></category>
		<category><![CDATA[cultura gastronómica]]></category>
		<category><![CDATA[moda]]></category>
		<category><![CDATA[tendencias]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un par de meses me quejaba públicamente en Tudela de que sí, se habla siempre más de gastronomía, hay más información, las redes sociales, los cocineros, las estrellas... pero hay toda una generación (quizás  justamente esos under-40 de los que hablaba el Count van der Maza) que no sabe hacer lentejas. Y mira que es difícil no saber hacer lentejas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Por qué se da eso? No es que las lentejas no gusten &#8211; y si no, sólo hay que ver ciertos mensajes en twitter: &#8220;Platazo de lentejas con chorizo que me acabo de meter pal cuerpo.&#8221;</p>
<div id="attachment_1988" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.flickr.com/photos/annalibera/4090823630/" target="_blank"><img class="size-large wp-image-1988" title="lentejas" src="http://www.thegluttonclub.com/wp-content/uploads/2010/06/lentejas-500x400.jpg" alt="" width="500" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Pinche sobre la foto para ver los matices coloráceos.</p></div>
<p style="text-align: center;">
<h3>Ahí va</h3>
<p>En las  casas han entrado comidas nuevas, exóticas, complejas: a través de los  programas de cocina de la televisión, de los (pocos) reportajes en la  prensa, de los lineales del supermercado, de los nuevos restaurantes que  van abriendo.</p>
<p>Han tenido un efecto positivo, seguramente:  ampliar los gustos, educar (bien o mal) el paladar, hacer conocer  ingredientes exóticos y popularizar otros poco cercanos. Pero ¿han  mejorado la calidad de nuestra cocina? ¿Cocinamos más? ¿Mejor? <strong>¿Comemos  mejor?</strong></p>
<p>Yo veo dos posibles efectos negativos.</p>
<p><strong>Exagerar nuestras  expectativas respecto a la comida</strong>. No puede ser pasta –  tiene que ser <em>pasta fresca</em>, y si es rellena, mejor. No es  suficiente que sea queso – vamos a tomar <em>crema de queso</em>. Y para  picar, <em>guacamole</em> de bote del Mercadona. Es lo que nos llega por  las páginas de El País Semanal, por ejemplo: recetas a menudo  imposibles, de mucho efecto pero de poca sustancia (cultural, histórica,  técnica, gastronómica). Parece que eso es a lo que tenemos que aspirar  cuando nos ponemos (pongamos) a cocinar. Acojona, ¿no?</p>
<p><strong>Malcriarnos</strong>. Tengo la impresión  de que estamos muy malcriados, culinariamente (y no sólo, pero esa es  otra historia). Sin saber cocinar casi, tenemos acceso a platos  elaborados y exóticos. Cada día podemos darnos un homenaje. Nunca es  suficiente. Ciertos platos, ciertos productos, deberían ser  excepcionales, tanto que tomarlos sea un evento en sí. Si en cualquier  sitio de tapas hay gambas y foie, a parte de dar una idea equivocada  (porque esas gambas probablemente son congeladas y el foie de quién sabe  dónde), eso pasará a ser lo normal. Si todos los días comemos  excepcional, ¿qué comeremos cuando queramos algo realmente especial?</p>
<p>Quizás, como alguien  me ha sugerido, haya algún tipo de sentimiento de <em>parvenu</em>, de  rechazo hacia los días humildes que se acabaron antes de ayer. Al fin y  al cabo, si en Gran Bretaña o Estados Unidos se habla de hacer queso en  casa, de recetarios tradicionales y de volver a técnicas básicas, será  porque ya han cumplido el ciclo de la industrialización y están de  vuelta. Nosotros, acabamos de subirnos al tren (aunque sea de alta  velocidad).</p>
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		<title>Réplica a &#8220;El día que las mujeres abandonaron las cocinas&#8221;</title>
		<link>http://www.thegluttonclub.com/2010/05/20/replica-a-el-dia-que-las-mujeres-abandonaron-las-cocinas/</link>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 09:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Duchess of Porvenir</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinion]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[réplicas]]></category>

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		<description><![CDATA[O de una erudita y trotamundos llamada Anna von Mayer, italiana pelirroja descendiente de la Reina de Saba, de nobles alemanes y revolucionarios mejicanos y sobre todo descendiente directa de Lord Byron, que por destino del Guadalquivir habita en Sevilla. Seas bienvenida a esta aristocrática morada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Premisa</h3>
<p><strong>Si pudiera  resumir articuladamente las distintas ideas que tengo acerca de este  tema, ya habría publicado un libro</strong>. No tengo esa habilidad, y mis ideas  son a menudo confusas y opuestas. También, me pierdo por el camino.  Avisados estáis.</p>
<h3>El día que se  pudo decidir</h3>
<p><a href="http://www.thegluttonclub.com/2010/05/19/el-dia-que-las-mujeres-abandonaron-las-cocinas/" target="_blank"><em>El día que las  mujeres abandonaron las cocinas</em></a> (el artículo del Conde de la Maza) Se puede ver  también desde otras perspectivas, por ejemplo: <strong><em>El día que los hombres  entraron en las cocinas </em>o  <em>El día que las mujeres -y los  hombres- decidieron si querían estar en la cocina.</em></strong></p>
<p>Hasta hace <em>x</em> años la cocina era claramente territorio de mujeres. No es un tópico y  no hay mucho que discutir sobre ello: por las razones que fueran hasta  los años ¿70? (quizás &#8217;80 en España &#8211; recordad que yo vengo de Italia)  la situación común era el padre que trabajaba fuera de casa, con sueldo,  y la madre que trabajaba en casa, sin sueldo.</p>
<p><em>Fast  forward</em>: feminismo, discusión de roles.<strong> La primera reacción es  rechazar los roles tradicionales en cuanto estigmatizados como malos,  represivos, machistas.</strong> E incluso sin que haya una elección tan tajante y  <em>política</em>, en muy poco tiempo la mujer se incorpora con  normalidad a la Universidad y al mundo laboral, adoptando un papel  distinto y casi antagónico al de su madre: cocinar se asocia con dar de  comer ergo con ocuparse de la familia ergo <em>fuera</em>. Discutible pero  comprensible, ¿no?</p>
<p>Está el tópico  del hombre-chef y mujer-cocina de batalla (expresión esta última de  Nia). O de la mujer que no sólo da comida sino nutrimento, <em>nourishment</em>,  cariño. A día de hoy yo creo que son tópicos, lugares comunes que  tienen una base de verdad pero que no se pueden (no se deberían) ya  hacer ostensibles a todos como norma.</p>
<p>La base de  verdad, está clara &#8211; por lo mismo que decía arriba: si &#8216;normalmente&#8217;  eran las mujeres las que cocinaban en casa, ellas eran las que tenían  que lidiar con el día a día, mientras los hombres (los que tuvieran un  interés para la cocina porque tampoco es que lo hicieran todos) se  exhibían sólo en fines de semana.</p>
<h3>¿Qué hacer?</h3>
<p>Que la vuelta  del hombre a la cocina “<em>refuerce el machismo característico de la  mujer española</em>”, mientras que <em>“la mujer volvería a tomar un papel  pasivo, pero (…) con una copa (…) en la mano”</em>… <strong>baf</strong>.</p>
<p>Si la mujer  está en la cocina, malo: esclava del hogar, repite el rol de la sociedad  patriarcal (exprimiéndome las meninges podría sacar alguna palabrota  feminista más, pero es la una y media pasada y <strong>quiero acabar esto ya que  necesito mi <em>beauty sleep</em></strong>).</p>
<p>Si la mujer no  está en la cocina, malo: asume un rol pasivo frente al hombre que se  apropia también de ese ámbito del hogar.</p>
<p>Perdone Usted,  Conde, ¿pero qué tenemos que hacer?</p>
<h3>Un paso  adelante, dos pasos atrás</h3>
<p>El mundo ha  cambiado, y nosotros vamos arrastrándonos detrás. <strong>Si ahora en una pareja  los dos trabajan 8 horas fuera de casa (o dentro, pero en fin: en otra  cosa que no sea el hogar) ¿quién hace qué?</strong></p>
<p>Algunos siguen  repitiendo los modelos que han visto: por inercia, porque les gustan,  porque no se les ocurre otra cosa.</p>
<p>Otros  aprovechan y se piden lo que le gusta: tú la cocina, yo la ropa (donde  &#8220;tú&#8221; y &#8220;yo&#8221;, evidentemente serán hombre/hombre, mujer/mujer,  mujer/hombre, hombre/mujer).</p>
<p>Otros lo toman  como un acto simbólico y escogen lo opuesto de los modelos  tradicionales: soy mujer ergo no cocino (porque cocinar era &#8220;lo que  hacían las mujeres&#8221;). Soy hombre ergo cocino (porque soy hombre liberado  y acepto un rol historicamente femenino).</p>
<p>Me parecen  todas posiciones comprensibles, y no las juzgo. Como mucho, me apeno  porque pienso que algunos (y algunas) se están perdiendo algo.</p>
<p><strong>De lo que va  todo esto es de comida. Y la comida está rica. Y cocinar es guay.</strong> El  rollo del cariño para mi es un rollo &#8211; ni cariño ni leches: cocinar  mola.</p>
<p><span style="font-family: &amp;amp;amp;">¿Lo pienso porque soy mujer? ¿O porque soy  italiana? ¿O porque soy pelirroja? ¿O porque tengo 1/32 de sangre india? </span></p>
<p><strong>Mi idea de  feminismo es &#8220;poder elegir&#8221;</strong> &#8211; si cocinar o no, si planchar o no, si  cambiar el enchufe o no. Si querer hacer esas cosas o no. Y ese poder  elegir se aplica a hombres también. Porque adonde yo quiero llegar es a  no necesitar algo como el feminismo, y poder hablar sólo de personas  (no, no creo que se pueda hacer todavía. Tristemente). Y esto no pintaba  nada, pero ahí se queda.</p>
<p>Eso es lo que  está pasando, ¿o no? Se está remezclando todo. Están los a los que les  gusta cocinar y los que no. Si nos choca que haya mujeres a las que no  les gusta, quizás sí ese sea un machismo de vuelta: y por qué debería  gustarles?</p>
<h3>Para (casi) terminar con este caótico  soliloquio, mi experiencia personal.</h3>
<p>En mi <strong>familia</strong>,  ambos cocinaban, cada uno con su repertorio – pero esto lo descubrí  sólo después de que se divorciaran: preguntaba a mi madre la receta del <em>bavarois </em>y me enviaba a mi padre, a él le preguntaba por los hojaldres de  manzana y me enviaba a mi madre. Ella trabajaba más las verduras y los  platos tradicionales, él los postres, las carnes y los fermentados (<em>focaccia</em>,  brioche y pan). Cuando me fui de casa con 18 años, mi madre me regaló  el robot de cocina (que aún tengo, un Rowenta multixer 2000 mucho más  útil de la Thermomix), cuando me vine a vivir a España con 24 años mi  padre me regaló la Imperia para hacer pasta en casa.</p>
<p>Me he <strong>enamorado</strong> de Juan viéndole <a href="http://lionsandpancakes.com/2010/04/20/la-culpa-de-todo-la-tienen-las-coquinas/" target="_blank">comer  coquinas</a>, siempre lo digo y es verdad. No podría vivir con un  hombre que no supiera cocinar. Cocinamos cosas distintas, de formas  distintas, y <strong>no podemos cocinar juntos</strong>. Yo he estado trabajando  en casa cinco años, y en ese tiempo me he hecho cargo de la organización  alimentaria (menú semanal y compra), y ahora que quiero dedicarme a  esto profesionalmente hago casi toda la cocina, muy a pesar de él. Los  dos hacemos cocina de batalla y cocina de lucirse. [Y en su familia, por  cierto, su padre es el que cocina, a la madre nunca le ha gustado  mucho.]</p>
<p>Mi hijo León, de 7 años, lleva unos meses <a href="http://lionsandpancakes.com/2010/01/25/tom-yam-kum-sopa-tailandesa-agria-y-picante/" target="_blank">cocinando  conmigo</a> en la cocina. Le dejo hacer lo que puede hacer – coger  ingredientes, pesarlos, mezclar, cortar algunas cosas, encender los  fuegos (de inducción). Le explico los términos, los ingredientes, las  cocciones, y sigue volviendo. No hacemos “cocina de niños”: en la cocina  viene a ayudar a hacer la comida de todos. Linus tiene 4 años y dice  que él ahora “sólo mira”. Cuando tengan 12 y 9 años espero poderles  dejar al cargo de por lo menos una comida a la semana, porque <strong>a  cocinar se aprende cocinando</strong>.</p>
<h3>Lo que queda en  el tintero – apuntes para más reflexiones, más allá del género</h3>
<p>La comida es  cultura. Ergo, se transmite (no es innata).<strong> Ha habido un fallo en la  comunicación intergeneracional </strong>– sí, pero no sólo: la sociedad entera,  los medios, han fallado.</p>
<p><em>Spain is  different</em>. Restaurantes de vanguardia, y tomate frito  Orlando en la despensa. Algo sigue fallando.</p>
<p>La cocina es  cultura. <strong>De cocina se habla, se piensa y se discute.</strong> Leed cualquier  artículo de <a href="http://www.nytimes.com/2010/05/19/dining/19mini.html?ref=dining" target="_blank">Mark  Bittman</a> o de <a href="http://www.guardian.co.uk/lifeandstyle/2010/may/15/victoria-sandwich-recipes-fearnley-whittingstall" target="_blank">Hugh  Fearnley Whittingstall</a>, y experimentaréis múltiples placeres: al  leer de buena cocina, y al leer una buena prosa (y en inglés). Cocineros  que escriben bien y/o viceversa, escritores que cocinan bien. <strong>Cultura,  repito.</strong></p>
<hr />
<p><strong>NOTA DEL CONDE DE LA MAZA</strong>: Deberíais seguir los pasos de la Duquesa del Porvenir en<strong> &#8220;<a href="http://lionsandpancakes.com/" target="_blank">Lions and Pancakes</a>&#8221; y en Twitter (<a href="http://twitter.com/panepanna" target="_blank">@panepanna</a> y <a href="http://twitter.com/annalibera" target="_blank">@annalibera</a>)<br />
</strong></p>
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