No hay nada como una salida a tomar algo, sin mayor pretensión y con la excusa de salir de casa tras un duro día de trabajo, para que, por alguna razón que se me escapa, la experiencia sea un completo desastre.
A riesgo de resultar duro y sin ánimo de ser exhaustivos enumeraré una serie de hechos que tuvieron lugar en la Bella Easo el martes 26 de julio. Adelanto también al lector que por desgracia las vicisitudes que vivimos no son excepcionales, sino más bien al contrario.
Lo primero que me llamó la atención es que en esta santa ciudad volcada en los servicios y para una noche que no llovía… la mayoría de los bares de la Parte Vieja estuviesen cerrados. Me pueden argumentar lo que sea, pero no es excusa que hubiesen abierto el lunes, que fue festivo por Santiago. En pleno julio… ¡y las persianas bajadas!
Siendo ese el panorama de entrada podrán imaginar que el grupo comenzaba a tener tema de conversación sobre la situación de la hostelería easonense. Pero lo peor estaba por llegar y el periplo iba a resultar revelador.
Enumero los bares y los crímenes.
- Primer asalto: La Cepa (c/ 31 de Agosto): Bastante lleno. Nos acercamos a la barra, pasa un rato no nos atienden aunque tenemos constantemente a dos señoritas delante… hasta que atrono con mi voz y demando que nos atiendan. Tardan en sacarnos las bebidas y lo que jamás apareció fue mi croqueta de jamón. Me puse de mala hostia y antes de terminarnos las bebidas pedí la cuenta.
- Segundo asalto: Astelehena (Plaza de la Constitución): Vamos porque Marti quería el famoso carpaccio que sacan. Pues nada, allá que vamos. Entramos al bar, también con bastante gente, y mientras fuimos pidiendo las bebidas nos dijeron que durante 10 minutos no atendían más pedidos en la cocina [sic]. Podrían haber dicho “tendréis que esperar un ratillo, que estamos a tope“. No, señor. Esto es Done Ostia y aquí el tabernero da las órdenes al consumidor. Media vuelta y salida.
- Tercer asalto: Egosari (c/ Fermín Calbetón): Llegamos tras ver que el Txepetxa, el Iturrioz II, el Goiz Argi y el Munto estaban cerrados. Bar cutrón. Poca gente y nos atiende el típico tío mustio. Tan mustío y jodido debía estar él que nos soltó las cañas que pedimos como si el vaso de cristal ardiese. Marti osó a pedir una copa de cava y la mirada fulminante del tipo desechó tal idea en una micra de segundo.
- Cuarto y último asalto: Atari Gastroteka (c/ Mayor con 31 de Agosto): No sé por qué demonios suelo aterrizar de vez en cuando en este local con pretensiones de ser algo… y que es lugar de invasión yankee. Cuando abrió, las primeras tres veces que me pasé por allá me tuve que dar media vuelta e irme, porque no me atendían. Vamos a ver, no soy George Clooney, pero entiendo que desde el otro lado de la barra se me tiene que ver, ¿no? El hecho es que entramos… ¡ay, Dior, y vaya si entramos! Estaba bastante lleno y Nacho, Marti y yo nos pusimos en la barra. Invisibles. En un milagro digno de estudio nos atendieron. Y como son tan cooles y entienden taaaaanto de vinos pedí un crianza y me lo sacaron en un vaso de agua del Ikea. Entiendo que en Atari Gastroteka quieren convertir literalmente los vinos en caldos, ¿no?
No me extiendo más. Saben mis acompañantes que ese día no tenía la regla y que los hechos narrados corresponden a la realidad en un 101%. Así estaba la hostelería en la Parte Vieja donostiarra un 26 de julio de 2011.
HOYGAN, ¡pero que aquí se vive MUY bien, eh!




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Tienes toda la razon, a mi me sucedio algo parecido con el agravante de que era sabado, las 12:30 de la noche y despues del ultimo partido de la Real que acababa sobre las 12 de la noche. Fuimos a tomar unos pinchos a lo viejo, cuestion que acabó siendo “mision imposible” porque la mayoria habia retirado los pinchos de la barra, otroa directamente habian pasado a ser “pubs” nocturnos y en algunos los pinchos ya tenian color “verde”… En fin, que hay qye tener un poco de vista, lo viejo se llenaba de gente despues de un partido en sabado y “ganando” y todo fatal… En esta ciudad es muy habitual y creo que si queremos vivir del turismo, tenemos mucho que mejorar…
Y lo peor, desde mi punta de vista, es que estas cosas son habituales. Llevo mucho tiempo sin poder comer el carpaccio por cierre de la cocina.
Mención aparte los horarios de los bares: Los lunes, sea invierno, sea verano, la parte vieja de donosti está medio-cerrada. También cierran La Cuchara de San Telmo, Ganbara, Zeruko, A Fuego Negro…
Sugerencia para una buena ruta en lunes: gros.
Estoy con pintxolari:
El martes me pasó 3/4 de lo mismo, primero fui al Borda Berri (mi parada habitual) y después al Munto. Los dos cerrados, así que en vez de seguir buscando por una Parte Vieja llena de bares cerrados, me fui a Gros que, no porque sea mi barrio, tiene unos pintxos geniales. Y los camareros son bastantes más simpáticos.
En la Cepa, durante el festival de cine, repleto de turistas, pedí una caña y me pusieron algo que ni llegaba a un raquítico zurito. Cuando tras haber pagado reclamé, el antipático camarero me espetó un “En San Sebastián las cañas son así”. Ese afán de aprovecharse de los turistas debería de estar penado por la ley.
Desde entonces no he vuelto a pisar ese bar y no tengo intención de hacerlo.
Muy buen post. Casualidad fuisteis a parar a dos establecimientos a los que tengo puesta una cruz hace tiempo.
Iba a empezar a detallar lo que nos pasó en el Astelena pero escrito no se transmite igual: un trato de guiri (y que conste que creo que a los guiris hay que tratarlos tan bien como a los locales), mala educación, chulería. Directo a la lista negra.
El el Atari, tengo un problema con uno de los camareros. Es un tio guapo y le gusta tontear con las tías mientras prepara mojitos. Hasta ahí todo bien. Pero es que el tío es capaz de tenerte 5 minutos en la barra, con cara de gili mientras atiende a quien él considera más interesante.
Yo en estas cosas soy como los japoneses, no muestro mi disgusto en público. Consumo, pago y me voy, pero no me ven el pelo de nuevo.
No me vale la excusa de la falta de profesionalidad en la hostelería. Esto no es cuestión de profesionalidad, es cuestión de educación.
También es verdad que hay sitios donde te atienden muy bien.
Verano y parte vieja se llevan bastante mal. Excepto el GoizArgi, en el que viven en avalancha permanente y lo gestionan bien, los demás es para no aparecer por allí. En la Cuchara de San Telmo, en una ocasión llegaron a cobrarme antes de servirme y en otra, me descontaron un pintxo tras media hora para servirme, en AfuegoNegro me cobraron 3€ por un blanco del listado semanal que al día siguiente me sirvieron 1,25 en el casco viejo de bilbao…
Lo viejo es ya una disneylandia para turistas y sólo una irracional y bovina querencia, herencia de los años jóvenes, nos sigue llevando por allí.
Aurreko batean Casa Vergaran sartu nitzen eta 2 zurito eskatu nizkion kamareroai.
”Bi zurito”. alto y claro. Kamareroak txinoz ariko banitz bezela begiratu zidan.
berriz, bi zurito mesedez…txino aurpegia.
hiru bat aldiz esango nion, bitartean ondoko lankideak zerbitzatu nindun
”coño que te ha pedido dos zuritos”
hantxe ordu laurden bat pasatu gendula, giriak bata bestearen atzetik.
”two beers, a glass of wine…”ta kamareroak inglesez ze ondo moldatzen dian!!!
thank very much
Sin ir más lejos, este mismo sábado la camarera del Senra se comunicaba con nosotros no recuerdo bien si mediante monosílabos o gruñidos, en cualquier caso más sonidos guturales que construcciones gramaticales.
Desgraciadamente es muy habitual todo este tipo de comportamientos: mala educación, poca profesionalidad y la sensación de que el hostelero te está haciendo un favor. Lo reseñable y celebrable suele ser lo contrario. Todo ello en una ciudad que durante el año acoge gran cantidad de turistas y eventos culturales.
Estas tristemente habituales experiencias en hostelería son extensibles al comercio y servicios en general. Como muestra: Transportes Pesa, puerta de entrada o salida de la ciudad para muchos y paradigma de pésimo servicio.
despues de sufrir lo indecible para encontrar un bar regentado por autoctonos, o en el que los camareros entiendan la lengua vernacula, (no que la hablen, me conformo con que la entiendan) en la mediterranea Barcelona, tenia pensado acercarme a Donosti en busca del santo grial barista… pero ya veo que la cosa esta igual… habra que cerrar el despacho y montar un bar “normal” :-(
Copio y pego lo que he escrito en el facebook.
Yo pensaba que eso no pasaba en Donostia…..jajajaja!!La verdad que yo no entiendo de vinos, no me gustan los pintxos elaborados,etc….vamos que no tengo el nivel culinario que teneis vosotros.
Para que un sitio me guste o no solo necesito que el camarero-tabernero de turno me atienda correctamente, con un poco de amabilidad(sin ser lameculos)y que a poder ser(es mucho pedir,ya lo se) no me dejen la cartera bailando…..que encima de tener que aguantar al soplagaitas de turnocon cara de vinagres detras de la barra te pegan unos sablazos que te dejan doblau!!!!
Por lo demas me quedo con los bares de mi barrio que por lo menos me conocen y me atienden rapido!!jijiji!
Totalmente de acuerdo con todos. El trato en los bares es terrible. Nosotros hemos tenido buenas experiencias en el trato en el Gandarias de lo viejo, en el Borda berri de Fermín Calbetón también . Gros es otro mundo yo lo prefiero mil veces pero porque también tienen pintxos de calidad y porque no está tan masificado como lo viejo , pero no lo elijo por el servicio que tampoco es para echar cohetes tiene pinta de que si empezaran a tener toda la clientela que tiene lo viejo sería muy parecido de trato.
En otras zonas de España no pasa de manera tan generalizada como aquí, por ejemplo, Asturias la calidad de la comida es espectacular y el trato es maravilloso, me quedé alucinada.
Y lo de los bares cerrados en Donosti también increíble, sobre todo porque luego se quejan de que hay crisis, pues cuando hay crisis es precisamente cuando hay que agudizar el ingenio y trabajar, trabajar y trabajar.
Llevo ya un ano en tierras californianas, y tengo que decir que al principio me parecia un poco exagerado el trato tan amable de los camareros. Comienzan diciendote hola, que tal el dia? Mi nombre es bla bla, hoy voy a ser su camarero, estas son las especialidades de hoy, que desean para beber, cualquier cosa por favor me dicen… Y todo esto por supuesto con una sonrisa. Claramente esto lo hacen por la propina que luego el cliente les deja. Aunque tengo que admitir que lo de las propinas es un poco rollo y cuesta acostumbrarse a tener que pagar un 15% mas, viendo el panorama a veces por Donosti, quien sabe, quiza no seria tan mala idea adoptar este sistema a cambio de camareros amables y sonrientes.
Los San Sebastianenses de pro y de por lo menos 50 generaciones no somos asin. Y XABIER no tuviste la suerte de encontrarte con uno de los nuestros esa noche porque no abundamos sino todo lo contrario . Ya en nuertra Casa semos una rara Avis. Ya se sabe que de todo lo que nos llega y ha llegao de allende de “nuertro” Principao, como pasa en cualquier sitio receptor de nuevos colonos inmigrantes durante tantos siglos , non se les puede pedir la utomátca equiparacion en valores y educación a los que semos autóctonos desde tantos siglos y más. Empero se deberia o deberiamos exigirselos. Deberiamos realizar un examen de admisión. Empero ellos son Mayoria (los colonos nuevos y descendientes de los que nos llegaron un dia ) y “nosotros” tan poquitos…… !!! Ertamos en minoria !
Como echamos de menos el Aloña Berri, saludos para José Ramon, Conchi i Aintzane.
Un catalán.
Siempre me ha parecido lógico el sistema de propinas. Se trata de un incentivo, si das un buen trato/servicio la gente te deja buenas propinas. La naturaleza humana es la que es y la motivación es la motivación.
Puedo hablar por propia experiencia detrás de la barra, y eso que el Reino Unido no es EEUU en esto de las propinas. Y puedo hablar por mi experiencia en una terraza donostiarra: atención significa que tienes la terraza llena, atendida y consumiendo y tu porcentaje al final de la noche es mayor.
Estimado Conde:
El Astelhena dejó de ser el Astehlena desde que los dueños abrieron Hika-mika. Por lo tanto mi sugerencia es ir al centro y pasar de la esquina de la konsti.
No se como se le ocurre ir al Atari. Es como si yo fuera al 5º pino.
Lo del trato es una lotería, como bien dice. Pero tienen derecho a descansar algún dia durante la semana, no? Acuérdense que la mayoría de nosotros descansamos dos días.
Ni todos buenos, ni todos malos.
A kskla!
A fe mía que esta crónica de una mala noche de sano alternaje es coincidente con lo que pasa en la provincia vecina, hacia la izquierda según miras de frente. La sensación de invisibilidad (y tengo una altura) es permanente en varios locales de lo más conocido…será que tienen todo el pescado vendido y que el cliente, mayormente, se la pela.
Me encanta este tema,
que la parte vieja sea guirilandia es lógico, donostia es conocida en el mundo entero por su gastronomía y sobretodo por la que es en miniatura, por sus pintxos y de siempre se han ido a comer a la parte vieja. Cuando visitas otro pais, otra ciudad quieres ir a los sitios donde va la gente de alli, yo esto no lo veo mal, lo que pasa es que la hosteleria de esta zona ha debido entender que con los extranjeros hay que trabajar de otra forma, en general el servicio es malo y como bien ha dicho alguno, parece que te hacen un favor haciéndote caso y sirviéndote. A lo mejor en un tiempo la hosteleria pasa a convertirse en un sector tipo al de los taxistas cuando vas al extranjero, donde en las guias de viaje te dicen, tengan cuidado porque suelen cobrar precios abusivos, intentarán timarle, pregunten siempre antes el precio, lleguen a un acuerdo, en fin … ojalá me equivoque. Aun y todo paso a contar una de mis experiencias.
Fue en el bar zeruko. Nos atendió una chica que debía de ser su primer día, no critico ésto, todo el mundo tiene un primer día de trabajo y hay que tener paciencia. Lo primero pedí “2 ruedas”, realmente no recuerdo lo que me contestó la chica, pero perfectamente podría haber sido “de camión?”, era la primera vez que oia eso, enseguida apareció la dueña y me dijo, “no me marees a la chica, pídele 2 vinos blancos y ya está”. A ver … creo que si el zeruko quiere ser un bar de referencia, no debe de centrarse solo en la calidad y originalidad de sus pintxos, sino que el servicio también debe de serlo. Que a aquella chica la palabra rueda le sonara a todo menos a un vino cuando menos me pareció preocupante, en un bar como ese.
Bueno, llegó el momento de pedir los famosos pintxos: El primero de ellos un pintxo que le había visto hacer en la tele, uno que lleva piel de gallina … bueno … nos sirve el pintxo … y nosotros empezamos a buscar la famosa piel … donde estará? será esto? pues no, será esto otro? pues no … que raro, en la tele se veia la famosa piel … vamos a comentarle a la dueña. “La piel de la gallina donde está?” y nos contesta la dueña, “es que hoy las gallina que nos han venido no tenian una piel aprovechable y no la hemos puesto”. vamos a ver … si te pido el pintxo de la piel de gallina, no me la intentes meter con un pintxo que no la lleva !!! dime, lo siento hoy ese pintxo no lo tenemos y ya está, que nadie se va a enfadar. Empezamos con lo que decía antes, el hostelero te trata como a un guiri al que no le importa engañar con tal de hacer caja.
Segundo pintxo que habiamos pedido. No recuerdo bien el pintxo … el tema es que cuando me lo estoy comiendo veo que a otro le sacan el mismo, pero que al lado llevaba un pekeño bol con una salsa donde mojarlo. Leche, si el mio no lleva !!! otra vez para la barra. El camarero que me había servido el pintxo no sabía que iba con salsa. Me pone la salsa para el último bocado que me quedaba. Desde entonces zeruko es otro de los que para mi ya tienen una cruz. Me da pena porque pintxos como la hoguera me vuelven loco. Aquella noche no hubo ningún detalle por parte de la dueña, nada de “lo siento invita la casa” o “esos pintxos no se los voy a cobrar” ningún detalle. Lo importante es hacer caja, si yo no voy da igual, van a ir otros detrás mio.
Aunque creo que todo esto es pan para hoy y hambre para mañana, la hosteleria de la parte vieja mucho tiene que cambiar si quiere conservar al cliente donostiarra.
Bueno, siento la chapa y eso que tengo unas cuantas experiencias mas para contar, en el astelena también por cierto, pero eso ya igual con una caña en un bar de gros mucho mejor :DD
un saludo a todos
Ayer mismo, en la terraza del Bideluze, Plaza de Gipuzkoa. Me siento en una mesa periódico en mano, para descansar después de una bonita jornada playera y reponer fuerzas. Pido: “Una Coca Cola light y un mini de jamón, por favor”. Tras un buen rato sentada, y tras pasar la última página del diario, me levanto de la mesa, ¡sin haber sido servida!
Parece que el mal se escampa, ayer mismo sali a media tarde con la bici, paseito hasta una zona de terracitas de Barcelona, en proceso de apertura, entro en el bar, saludo, nadie a la vista, cojo la vanguardia, vuelvo a saludar y nadie contesta, me siento y empiezo a leer, aparece una srta. de allenda las fronteras preguntando los horarios, entramos de nuevo, saludamos, entramos mas adentro saludando de nuevo, silencio, nos miramos, le recomiendo otro restaurante y nos vamos ambos los dos, eso si, cada uno a su menester, que uno es fiel a la suya ;-)
¡Estupendo post, ilustrísimo!
La sensación de invisibilidad que te invade frente a una barra de lo viejo es proporcional a lo pretencioso de la comida que la corona. Ante tanto bulto y panecillos es lógico que el cliente se convierta en un objeto realmente pequeño.
Aunque discrepo con el Egosari: hacen unos “tazos” muy ricos, con gin, kas-lemon y la tapa de un barril de cerveza; se tiene que aporrear el combinado contra una bayeta mojada. Pelín sucio, pero con más burbujas que el cava, sin duda.
Hace falta una planta de reciclaje y compostaje de basura en la parte vieja .
Hay muchísimo que mejorar…pero es que fallar cuando tienes a la clientela a huevo es DELITO.
Gracias por el comentario.
Tiene fácil solución, Marti: no volvamos al Astelena.
Gracias por el comment.
Anotamos, Pintxolari. Lo de los horarios es algo demencial en esta ciudad.
Gracias por el comentario.
“herencia de los años jóvenes, nos sigue llevando por allí.”. Ahí le has dado.
Goiz Argi aguanta MUY bien, por término medio, sí.
Gracias por el comentario.
Eskuismi, Ioritz? #ak Txino aurpegiarena euskaraz galdetzen denean, tamalez, ohizkoa da Donostian…
Eskerrikasko komentariogatik.
Una ciudad que se jacta de cultural podría aprender a levantar el lema “Gracias”…o algo parecido. Pero no, el cliente es el mongolo de turno y merece ser esclavo del dependiente, barero…
Thanks por el coment.
En todos los lados cuecen habas, Rutger.
Saludos.
En Donosti está a la orden del día…y el tema lleva muchos años así…
Saludos.
Estimada Duquesa del Berzal, hay mucha gente que vive muy bien y eso del trabajo lo deja para el resto de la humanidad. Eso sí, que la crisis se la paguemos entre todos.
Gros está mejor que lo viejo…porque no tiene esa masificación. Por ahora supera a la Parte Vieja.
Y de Asturias qué vamos a decir. Es gente intrínsecamente feliz y predispuesta al buen trato.
Saludos.
Con lo careros que son en Done Ostia los bares…no sumo el 15% ni JARTO de vino. Sale más barato ir a California, que es un excelente destino.
Suertuda!!
¡¡¡ Ertamos en minoría !!!
Los echáis de menos allá…¡¡¡ y aquí también !!!
Yo tengo mixed feelings con lo de las propinas, pero si me atienden bien no tengo ningún reparo en dejar la propina. Al parecer los camareros en Done Ostia ganan muy bien #ak
Estimado, Henry.
El Astelena dejó de serlo hace algún tiempo…y lleva toda la razón. No pasaré por la esquina de la Consti. Y lo del Atari IDEM.
Empero no es que no deban descansar, Henry, es que muchas están chapados a horas que HAY GENTE. Vamos, no creo que tengamos la hostelería más explotada de la galaxia…
Saludos,
X.
+1000 “será que tienen todo el pescado vendido y que el cliente, mayormente, se la pela.”.
Estimado Javi.
Su respuesta ayer nos dio para más de una hora de conversación…sobre el Zeruko. No aguanto ese sitio. Lo más que puedo decir es que, macho, vaya experiencia la tuya…y que gracias por escribir una respuesta tan detallada.
Saludos,
X.
Egregia Duquesa de Calba,
Buen servicio se le llama a esto…¡¡ cómo está el servicio !!
Saludos,
X.
Qué bonita es la fidelidad, jejeje. ¿Era un bar-performance o qué? ¿Cómo adivinaste que era un bar? Jajaja
Saludos,
X:
+1000 “La sensación de invisibilidad que te invade frente a una barra de lo viejo es proporcional a lo pretencioso de la comida que la corona”.
Respecto al Egosari…no sé, ¿le damos otra oportunity?
Saludos,
X.
“Hace falta una planta de reciclaje y compostaje de basura en la parte vieja .”
Me autonombro inversor institucional de esa idea :D
Saludos,
X.
Un post redondo Xabier, junto a los comentarios, reflejo de algo que muchos sentimos, aunque si cuentas a algunas personas ciertas vivencias hosteleras, te miren raro como diciendo “no es para tanto”. ..
Y no solo pasan en Donostia… Esto nos pasó ayer en Zumaia, en un restaurante “muy de aquí,de siempre”… tan “de siempre”, que una vez sentados nos dimos cuenta de que era el Batzoki, Restaurante Telmo.
Menú de fin de semana19€, 20€ en terraza.
El menú, muy mono, puesto en una pizarrita con tizas de colores, y los platos sonaban bien.
Primer plato OK, hojaldre de foie con salsa de hongos pour moi y paella para mi partenaire. Estaban buenos.
Hicimos la digestión mientras esperábamos al segundo plato.
Y empieza la demostración de cómo no hacer las cosas.
Yo había pedido sepia a lo Pelayo con arroz frito. Bueno, pues me trajeron unos trozos de txipirones, con una especie de salsa americana, con una pinta de prefabricada que clamaba al cielo y arroz cocido. Ni rastro de cebolla ni pimiento verde. No pedí otro plato porque me temía otra laaaaarga espera. Pero tiene delito que en Zumaia, en un Batzoki, oyes, no sean capaces sacar un Pelayo como Dios manda…
Las carrilleras con “puré de manzana” y su manzana asada aplasturruteada de mi compañero también dejaron bastante que desear.
Postre correcto. Pasamoos del café y llega el momento de pagar. Otra larga espera para que traigan la cuenta. Saco DNI y tarjeta y me dice: “No tenemos tarjeta”. Vamos a ver están ustedes cobrando 20€ por menú. Nosotros somos solo dos, pero hay varias mesas más grandes, de unas 12 personas, familias… Me están diciendo que tienen que llevar encima los 240€?
Así que me cabreo, voy a pagar a la barra y pido la hoja de reclamaciones. El camarero que me atiende pregunta los motivos, se los explico pero no comprende nada (los camareros eran extranjeros, vale, no pasa nada) así que le dice a alguien de cocina, supongo que el jefe, que salga, y dice algo así como “no tenemos las hojas, no?”. Espero un rato, pero no sale nadie y decido largarme. Evidentemente, tengo claro dónde no volver. Pero es una muestra más de cómo está y cómo trata al cliente esa hostelería que tanto llora.
Sobre el Zeruko… Conociamos a los dueños desde que trabajaban en en Beti Jay, Cuando abrieron el Zeruko fuimos (la cuadrilla) clientes desde el primer dia, y estabamos todos los dias de la semana varias veces. Un dia a uno se le olvido pagar la ronda y salio la dueña a la calle y a grito pelado nos llamo para que pagasemos la ronda, cuando perfectamente sabia que a la media hora mas o menos volveriamos a estar alli y nos lo podia comentar. Castigamos al Zeruko un mes sin aparecer por alli. A los pocos meses no se que nos paso, pero tuvieron otro detallazo y ya dejamos de entrar para siempre. Y en el Egosari con el primer dueño algo que ya no recuerdo tambien paso y ya no volvimos nunca mas. Osea que estos tuvieron vocaciones temprabas de vulgaridad y ordinariez.
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