The Glutton Club
Año IV
Donostia—San Sebastián, 23 de mayo de 2013
Edición #246

Recuerdos del verano

September 3rd, 2010

La opinión de sus Excelencias


Duke of Lapice

Excelso/a lector/a, es difícil, por no decir imposible, que mi identidad tenga recuerdos de otros veranos, es lo que tiene el programa de protección de testigos… Pero, por ahora, sí que guardo algún recuerdo de este verano de vuestro humilde Duque de Lapice (y Ventas). Por razones que no vienen a cuento, me he tenido que dedicar a la glotonería clandestina, pidiendo por teléfono manjares para saciar… mi curiosidad. Por alguna extraña casualidad, dichas delicatessen me llegaban desde el Restaurante Il Capo, del condominio de Velascoenea en Irún, donde tienen cocina funcional. Antes de que aplique guillotina el editor, os recomendaré la “ensalada de mollejas de pato”, las croquetas -voluminosas, jugosas, sabrosas, hmmm…-, las patatas ali-oli y la “pizza Cantábrica”. Acabo ya, vuestro siempre.


Count van der Maza

Este verano lo he pasado bastante anclado al Condado, pero con qué me quedo. Con el picnic, la gente y la juerga de Tapas&Blogs. Con la vuelta a Mugaritz. Con el soberbio y glotónico “huevos con todo” del Txapela Taberna. Con el catering de Ni Neu en la Isla. Con el restorán del Hotel Kanala en Itziar (Deba). Con el restaurante Morgan. Con el Pozole Restaurante Mexicano. Con un buen Gin&Tonic del bar Resaca. Con las cenas que nos ha preparado Edgar Quesada, de Akelarre. Con los atarcederes desde Igeldo.


Duchess of Porvenir

El sabor que me queda de este verano es salado y un poco amargo. El salado de una cucharada de mar pura, la de la tapa Mar (Caramuxos con algas e aire de albariño) que probé en Garum Bistro en Santiago, o el de esos berberechos perfectos de Pandemonium en Cambados. El amargo del pepino tailandés, que por primera vez he cocinado y comido (es estupendo descubrir que aún hay sabores nuevos que pueden sorprenderme). El salado-amargo-picante de la michelada, tomada en excelente compañía un calurosísimo día de julio en Madrid en la taquería Mi Ciudad, que me dejó con esa sensación extraña de “no me gusta mucho pero si me tomara unas cuantas más seguro que podría acostumbrarme” – vaya, que me apetece probar otra.


Marquess of Plazaola

Después de un año prácticamente sin salir de Gipuzkoa por trabajo, este verano no he parado y la verdad que me llevo un porrón de buenos recuerdos: el ascenso de la Real, el pastrami de “Carnegie Deli”, el Musika Parkean en New York con la The New York Philharmonic, el atardecer en Caños de Meca (Cadiz), las tapas del bar “La Frontera” en Carboneras (Almeria), los cubatas a 3.5€ en “La Botellita” (Conil de la Frontera), la lluvia de estrellas de las Perseidas desde la playa del Islote del Moro (Almeria)…

¡Os lo recomiendo todo!


Gran Almirante Ignacio de Rodríguez

Los meze, el cacık, el humus, el gözleme, las köfte, el börek, el pide, el lahmacun, el kebab (cómo no), las berenjenas, pimientos o calabacines rellenos, el mussaka, el mantı, el ayran, las cenas y ese dulce hecho de avellanas para el postre en Akay Pension en Patara, los ravioli de Fıccın, el desayuno kurdo de gran variedad de quesos y lácteos, el baklava, el lokum, el çay, el rakı, el olor de los bocatas de pescado, las barbacoas, aquel postre hecho de pechuga de pollo y por supuesto los profiteroles de İnci Pastanesi.

Me doy envidia a mí mismo.


Marquis von Altafulla

En verano me quedo con los picnics en un acantilado, viendo como se pone el sol en el mar. Suena cursi, sí, pero vean una foto (y vuélvanse cursis). Eso, para mí, no tiene precio. Ni restaurantes de pitiminí, ni locales cules #indenait ni na'. Un buen vino, queso, jamón y poca cosa más. Este verano hemos hecho unos cuantos pero es memorable el de principios de julio en Zarautz, al día siguiente del concierto de Musika Parkean en el Palacio de Miramar.


Después de un año prácticamente sin salir de Gipuzkoa por trabajo, este verano no he parado y la verdad que me llevo un porrón de buenos recuerdos: el ascenso de la Real,

el pastrami de “Carnegie Deli”, el Musika Parkean en New York con la colaboración de la The New York Philharmonic

NY filarmonic orquestra, el atardecer en Caños de Meca (Cadiz), las tapas del bar “La Frontera” en Carboneras (Almeria), los cubatas a 3.5€ en “La Botellita” (Conil de la frontera), la lluvia de estrellas de las Perseidas desde la playa del islote del Moro (Almeria)…

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— La sociedad civil opina —

  1. [...] This post was mentioned on Twitter by DeliFunArt, Xabier de la Maza, Anna Mayer, Xabier Txokarro, Pintxos&Blogs and others. Pintxos&Blogs said: RT: @TheGluttonClub: POST EN COMANDITA Recuerdos del verano de su graciosa aristocracia. http://fb.me/HGaUL2YQ [...]

  2. AmaiaFisio says:

    Este verano ha sido uno de los mejores y más sencillos. Desde el principio el menú prometía y no defraudó.

    De primero nos trajeron un plato sorpresa de la casa: un picnic indenait en Miramar, espectacular, altamente recomendable.

    Para continuar, nos trajeron un taller de “Sushi a la carta en casa” con la fantástica June Yamaguchi al frente, nos quedamos sin palabras. Fue una gran experiencia que repetiremos en breve.

    Por si fuera poco degustamos el sabor de las Rías Bajas en todo su esplendor. El dueño del Restaurante Tapería Rua 19 nos encandiló con el toque de modernidad que daba a Combarro. Menudas almejas de la ría a la marinera, sí señor.

    Ese Oporto que nos sirvieron, que visitamos y que degustamos muy inglés: dulzor, aroma, tonalidad, equilibrio y sabor. Nos perdimos casi adrede por la Ribera del Duero. ¡Qué viñedos! ¡Qué paisaje!

    Luego llegó “El Portujés” en Cangas con su innovada y original carta. Menudos pulpos nos sirvió: el “a feira” tradicional y el de nata y gambas que estaba impresionante.

    Disfrutamos cada día del viño blanco Galleguiño Ribeiro y Albariño

    La mejor parte del menú veraniego: “la abuela gallega” que prepara unas empanadas increíbles y tiene gallinas y una maravillosa huerta de la que comimos y cenamos durante 10 días…

    El colofón: el postre. En Meira de arriba, Moaña, en un bar de cuyo nombre no quiero (más bien no puedo) acordarme con navajitas, martiños, acedias, calidad y cercanía.

    En fin… nos hemos dejado para Donosti el café y el chupito así que no daremos el verano por acabado hasta habérnoslo tomado.