Tres turnos de comida diarios para alimentar a hijos, yernos y nietos han sido habituales en casa de mi amona (abuela) durante años y años. Alimentar a semejante prole todos los días de una manera sana, nutritiva y contentando a todos es un verdadero arte que en el caso de mi amona se basaba en un libro: La cocina de Nicolasa. Con una cocina de sabores suaves, poca fritura y postres con leche del día, al ser preguntada por cualquier receta mi amona nos remitía a este libro de cocina naranja, que pocas veces me permitían ojear y que para mi tenía un halo de misterio.

Años más tarde, ya convertido en adulto y proyecto de cocinillas, lo tengo en mis manos después de que mi amona me lo dejara orgullosa el pasado domingo. Con mucho cariño he estado ojeando y saboreando este libro de cocina vasca de los de antes, escrito en 1933 por la cocinera Nicolasa Pradera, fundadora en 1912 del restaurante donostiarra Casa Nicolasa. El tipo de cocina que se puede encontrar en el libro es la que ya fuera alabada en el post sobre el restaurante Oliyos y que fue descrita perfectamente en el prólogo escrito por don Gregorio Marañón:
“… todos estos platos tienen la nota común de la suculencia. No es el pescado frito de la cocina andaluza, por ejemplo, hecho para ser comido al sol y casi paseando; casi, pudiéramos decir, para ser llevado en el bolsillo sin que este manche, como el famoso que se compra en las freidurías béticas por unos cuantos reales. El plato vasco es, ante todo, la sala; la salsa roja, o verde, o negra; de preparación concienzuda y lenta, sabrosa y a la vez sutil. Platos densos y paganos que exigen el comedor confortable o la mesa bajo la parra de chacolí; con tiempo por delante y buen vino en el vaso, y, sobre todo, con humor alegre y condición bondadosa y un tanto infantil, como la de todos los pueblos fuertes, en los jocundos comensales.”
Las secciones en las que se organiza el libro son claro ejemplo de esta cocina de antaño:

- CALDOS
- SOPAS
- PURES
- MACARRONES
- HUEVOS
- TORTILLAS
- FRITOS
- PESCADOS
- SALSAS
- PLATOS DE CARNES
- AVES Y CAZA
- COCIDOS O POTAJES
- VERDURAS
- ASADOS
- FIAMBRES
- COMPOTAS
- HELADOS
- DULCES
- REPOSTERIA
En total más de 400 recetas escritas con una cuidada prosa y unas descripciones de cantidades y tiempos cualitativos, que en los libros de cocina actuales son impensables. Un libro de cocina excelente para quien además de querer conocer la cocina vasca de comienzos del siglo XX desea saber cómo cocinaban nuestras amonas.
El libro de mi amona fue impreso en 1954 y lo compró un 11 de enero en Alicante por 42 pesetas. Tiene gruesas páginas de papel hernaniarra y aroma a bacalao desmigado con tomate y manzanas asadas. Para mi es un verdadero tesoro.
¡Qué la fuerza os acompañe Glotones!
















Lo único que puedo decir es que si tal proyecto de cocinillas existe, procede ver si realmente lo es.
Ponga fecha y hora. Los vinos de mi bodega y los pasteles de De La Torre a mi cuenta.
La proporción dos damas/un caballero estaría bien para la ocasión.
Saludos cordiales,
El Conde
Pero bueno,
¿¿Existe un libro relacionado con “Casa Nicolasa” y encima, con la categoria de Biblia??
¡¡¡ No tenia ni idea !!!
Has descubierto para mí, un mundo inesperado con esta historia.
Verás…..nací en Euskadi por casualidad, mis padres regresaron a Catalunya siendo yo muy niña, después de vivir durante veinte años en El Norte.
Mi hermano mayor, me llevaba diecinueve, es decir, que al marchar, dejó en Guipuzcua, a los mejores amigos que tuvo en su vida.
Nunca perdió el contacto con ellos, aprovechaba cualquier excusa para ir a verlos.
El caso es, que en esas ocasiones, siempre visitaban, el piso de “Casa Nicolasa”.
Yo, al nacer ahí, aunque catalana, siento debilidad por el Pais Vasco y me tira de manera especial.
Tengo quizás idealizado, todo lo relacionado con esta tierra, y en ese, “todo”, por supuesto, también está “Casa Nicolasa”.
Tenías que haber oido hablar a mi hermano de dicho lugar……., de Donostia y sus pueblos cercanos , (y no tan cercanos…..)
Nuestra madre, fué una muy buena cocinera, y yo, heredé su mismo instinto. No soy capaz de pasar dos días, sin entrar en la cocina. Me pirra.
Ahora que dispongo de más tiempo, disfruto muchísimo, experimentando con las masas, me tienen, completamente fascinada.
Con tu permiso, me tomo la libertad de pedirte, que saludes de mi parte, a la “Sra Duquesa de Sagastiondo”, he notado por tu escrito…y video, ( Amor de Madre), cierta similitud…… pasión.
Pasión por los hijos y por la cocina. De casta le viene al galgo.
Encantada de haberte leido, un saludo desde Barcelona.
Izaskun
Hoy me acordé de ese libro , busco por aún lo editan y entro en tu blog:
Qué sorpresa ver reflejado mi pasado en el tuyo! La diferencia: mi abuela vivía en un pueblecito de Zamora…
Y a mí tampoco me dejaban tocarlo!