Sir Anthony Worldgate
Mi señora madre, Lady Thérèse Worldgate (apellido de soltera de Tour-en-pré), pasó su infancia en tierras francesas. Concretamente en Bordeaux. Por ello en mi casa siempre hemos tenido la cabal y gabacha costumbre (sí, muy de vez en cuando son compatibles) de “mojar” los bocadillos con algo: ya sea mantequilla, o foie-gras, o sobre todo alguna salsa que había sobrado de algo cocinado la víspera.
Por ello, los bocadillos favoritos de mi infancia, además de “extraños”, eran extraordinariamente ricos comparando con los bocadillos de fuet seco de mis amigos. Los había de redondo en salsa o de pescado en salsa verde. Un día, empero, la cosa llegó a pasar de castaño obscuro cuando abrí un bocadillo y descubrí que ma mère había tenido la feliz (!) idea de poner albóndigas en salsa española y chocolate dentro.
Duke of Lapice
Está difícil responder, pero no voy a salirme por la tangente y decir que el que coma en cada momento, porque me encantan los bocadillos. Tampoco diré “el que más cosas lleve”, porque la verdad sea dicha, cuando se planteó esta pregunta en TGC, lo primero que se me vino a la cabeza fue un bocata de mi infancia: bocadillo de foie-gras “La Piara”. Y no las supuestas delicias actuales. Aquel sabor puro y fuerte me encantaba. No sé por qué, hace mucho que no lo pruebo. Repetiré, seguro, pero con el miedo a que me sepa diferente…
Count van der Maza
Por alguna extraña razón que no atisbo a entender mi mente no ha dibujado un bocadillo en concreto sino el pan de Rich que comprábamos. Lo recuerdo como un pan ancho, de corteza dura, un pan grande, en definitiva. De esos que no sabías por dónde meterles el tarisco, y eso que tengo buen buzón. Como no me gustaba el jamón de York y el queso en lonchas, no les puedo decir nada sobre ese bocata. Sin embargo tengo especial recuerdo del bocata del chorizo de Pamplona con chocolate Milka y del de Nocilla con nueces y avellanas que preparaba mi egregia madre, la Marquesa de Prim.
Marquess of Plazaola
Mi bocata preferido era… un clásico: el bocadillo de jamón serrano. Un jamón serrano barato, grueso y con unas gordas trazas de grasa listas para atragantarte a poco que te despistases. Jamón serrano de ese que no se vende en carnicerías y se podía encontrar en pequeñas tiendas de barrio, los ultramarinos, que tanto te vendían detergente como te daban unos duros por devolver la botella de La Pitusa.Y por supuesto, ¡con pan gomoso del día anterior! Pero entre el hambre y la sensación de tener toda la tarde por delante para jugar, el bocadillo de jamón era glorioso.
Gran Almirante Ignacio de Rodríguez
El sandwich de Nocilla con forma de triangulo era el rey indiscutible en los cumpleaños. En la merienda el bocadillo siempre era más rico si era de más de una cosa y el queso, ese gran ingrediente que iba bien con casi todo, y si era con membrillo, ya una maravilla.
Con el tiempo, el de tortilla (de patatas, “tortillana” que dirían en el Juantxo) pasó a ser el bocadillo por excelencia. Los miércoles en Atotxa solían ser de Copa de Europa y avituallados. El pan, piedra angular del bocadillo, mejoraba ese ya de por si manjar.
¡Qué entrañables traineras!
Marquis von Altafulla
Voy a defender la cultura catalana: siempre hay quejas de que el pà amb tomàquet (no “pan tumaca” ni “pantumata”, como les aseguro haber visto en alguna carta) remoja el pan, para mi no es cierto. Esto va de la infancia pero yo me los sigo pidiendo y haciendo en casa, el “bocata de sobrasada con queso“, siempre caliente, con el pan crujiente, bien repletito de tomate y aceite de oliva. ¡Qué delicia! Ahora que nos hemos vuelto más repipis me gusta la sobrasada DO Mallorca a poder ser etiqueta negra, pero nunca despreciaría la sobrasada de untar, eso sí, no escatimemos en sobrasada sobre el pan, ¿eh?















Lo que aprende uno… ¿”Pantumata”? En cualquier caso, un ignorante como yo seguro que agradecería un post sobre el “pà amb tomàquet” :D
Mi bocadillo de la infancia es de pechuga de pollo rebozada.
Es importante hacer unos cortes previos al “enbocadillado” en la pechuga ya frita, para facilitar un facil mordisco y deglución.
Mis recuedos ma´s agradables de los bocatas de las 5,30 de la tarde eran cuando “Izeko Mari o Aunty Mary” nuestra supper nanny, nos traía los sanwiches de jamón y queso a la plancha recien hechos. Pero no solo eso, a vecses había rosquillas recien hechas con sabor a ralladura de limón. Para dijerir los manjares, no faltaba el bote de agua enbotada en cristal que cogiamos del patio, mientras nos calabamos enteros.
Me estreno en vuestro genial club.
Mi bocata favorito era de chorizo con huevo duro y, por supuesto, pa amb tomàquet. Sigo preparándolo de vez en cuando. Es una combinación gloriosa.
Y el pa amb tomàquet (en catalán el tomate se ‘suca’, es decir, se restriega, se aprieta contra el pan de manera que NUNCA queda mojado) forma parte de mi educación gastronómica. Es en la primera cosa que tengo conciencia del aceite. Llegó el momento en que mi madre decidió que podía ponerme aceite ‘del pueblo’ (verdial, de Málaga, sabroso, pelín agrio, muy aromático) y me costó habituarme. Ahora el ‘pa amb tomàquet’ con ese aceite me recuerda al patio del colegio y a la sensación de ‘¿por qué sabe raro el bocadillo hoy?’.
Buenas…
Yo solo puedo decir que siempre me han gustado los vegetales… Bocatas o sandwichs… Con leghuga y/o tomate y/o maiz y/o huevo cocido Y/o pollo y/o atün y alguna salsa, normalmente mayonesa.
Claro, que tengo buen comer, y el jamöm con aceite y tomate no le cae mal a nadie XD
Saludos
Mi bocadillo preferido de la infancia era el de filete de ternera empanado, aunque estuviera frío.
Mi bocata preferido es el de chorizo de Pamplona en verano en la playa. Cuando soltaba toda la grasilla y te pringabas entera. ¡A gusto me comía uno ahora mismo tumbada en alguna cálida playa!!!!
Como recuerdos de la niñez el inolvidable bocata de jamon de york con mantequilla, nunca llegaba al recreo ya que mo lo comía en clase clandestinamente. Pero he de admitir que ahora que he conocido el bocata “americano” que se vende en La France con esas frites, en toda una baguette, para mí, es el sumun de un bocata. Y como recuerdos la charcutería Vich ( calle narrica)dela parte vieja donde te hacían bocatas,del pan de Rich de al lado, con fuet o paté de campaña o butifarra ummmmm
Hmm… el bocadillo de tortilla francesa con Quesitos, frío y con pan gomosillo, que me ponían cuando iba de excursión. Por aquel entonces las panaderías abrían a las 9, así que no daba tiempo a bajar a por pan del día.
Ahora, después de vivir unos años en Cataluña, por supuesto no concibo un bocata sin ‘sucar’ bien con tomate y aceite. :)
Mi bocata de la infancia podría ser pan con chocolate xDDD A veces era de nocilla, pero otras veces era chocolate en onzas puesto en el pan, así de simple y de raro. Creo que sólo lo he tomado en la infancia. Luego como anécdota os comento uno que no es que fuera mi favorito, pero me lo inventé yo… ¡El de patatas fritas! jajajaja Estaba tomando patatas fritas y dije “pues las voy a poner en el pan” y aunque era raro me pareció que no quedó mal. De todas formas, los más habituales no eran esos: eran de chorizo o de salchichón.
Pues mi favorito, favorito, lo más simple: jamón de york con mantequilla en pan blanco (barra). Ahora bien, los bocadillos de mi infancia eran curiosos, como me crié en un entorno tradicional, cuando los demás compañeros de clase llevaban a la excursión sabatina al monte sus bocatas de chopped, chorizo de Pamplona, etc; yo llevaba lengua rebozada, o merlucita rebozada, ahí, con el pan empapado con el aceitillo del reboce. No obstante, los triángulos de nocilla y las medialunas de chorizo de Pamplona de las fiestas de cumpleanos, siempre tendrán un lugar en mi corazón. Es más, de vez en cuando, cuando celebro mi cumpleaños, monto una cuchipanda con esos favoritos, Fanta, Cocacola y ganchitos. No digo más.
En mi infancia el que recuerdo con mayor cariño como “mezcla perfecta” era el bocata de chori-queso, (chorizo de revilla con un queso semi-manchego) con la guinda final de meter dentro del bocata como contraste unas onzas de chocolate con leche de nestle extrafino. Cuando uno no disponía de tantos componentes… pues se untaba de mantequilla de tulipan y un poco de azúcar uniformemente distribuido conseguía el regocijo de cualquier infante :)
Un poco más mayor, en los recreos del colegio la gran estrella era el bocata de tortilla, una tortilla que vendían en el bar del cole y que era tan seca que a la mínima se te quedaba atascada a mitad de camino y tenías que salir corriendo a beber agua a riesgo de perder la vida; pero que aún así era una delicia hecha de auténticos huevos…
Javigo me acaba de retrotraer a aquellos anuncios de Tulipán (el helicóptero, y tal), y me ha recordado mi segundo bocata favorito.
Yo me quedo con el bocata de tortilla de patatas y el de calamares, este último en la Plaza Mayor de mi pueblo, a poder ser, en un bar….creo que es el más guarro, chorreoso y grasiento de todo Madrid, pero, cada vez que voy al centro, no puedo resistir la tentación de zamparme uno, a la hora que sea, da igual. El más repetido en mi infancia, el de mortadela con aceitunas, era de la única manera de conseguir que comiera mortadela, de muy peque, la seño sólo nos dejaba llevar fruta y me puse morá a mandarinas durante todo el preescolar
.
Yo recuerdo el bocadillo de tortilla que nos hacía mi madre con pan hecho por ella el día anterior, para irnos al día siguiente de excursión con los Juniors, uno para cada hermano, somos 3. Eso como bocadillo pero como merienda me acordaré siempre de las vienetas con plátano cortado en láminas salpicado con azúcar, aquella vieneta de mi pueblo, ohhhhh, eso hoy ya no se hace ni en el mismo horno que han heredado los nietos.
Para comer: de jamón de york con queso, de hamburguesas de casa, de merluza rebozada, de filete con patatas fritas, de lomo con pimientos, de jamón serrano pimiento verde queso y tomate en rodaja, de queso, de tortilla de queso y chorizo, de tortilla de patatas, de pechuga de pollo, etc…
Para merendar: de “fuagras apis”, de media tableta de chocolate, de chorizo de Pamplona con mantequilla.
Pan de Lekuona y debidamente envueltos en el papel gris de tacto gordo que un vecino nos regalaba y que traía de la papelera de Rentería.
Esto es lo que tomaba yo durante los fines de semana de mi lejana infancia, cuando iba al golf de jaizkibel ha hacer de todo menos jugar a golf. Recuerdo que allí vendían en el bar un estupendo bocadillo de queso frito que estaba de pelotas.
¿Alguien se acuerda del Tulicrem? Los más jóvenes no lo habrán conocido… Yo lo recuerdo como una especie de Nocilla, pero como más clarita y de sabor un poco incierto. Anyway, mi favorito era el de pan con chocolate Nestlé, ese de papel rojo.
Yo paso de bocadillos, ahora, el recuerdo de las botellas de gaseosa La Pitusa, me ha reventado el alma… ¡O tempora, o mores!
Mi merienda derpués de salir del cole era ir a la tienda de ultramarinos del barrio y pedir un peazo barra pan de aquelas de 2´50 pts. relleno de abundate y riquisimos chorizo de Pompaelum ( que actualmente y con ese sabor de entonces ya es imposible encontrarlo. Como lo añoro y lo que daria por volver a probar algo parecido ) y que apuntaba la señora de la tienda, en la cuenta de mis queridisimos, e inolvidables pater et mater. Esto en la Merienda, a la mañana al ir al cole pasaba por la panaderia del barrio y me cojía dos croixants y una tableta de chocolate milka con avellanas o y un kit kat tambien con avellanas de nestle para almorzar , empero no llegaba , pues me lo comía todo eng el chemin al college . Cest es tout !!!
Mi madre no es la misma que la de Frau K., pero también acostumbraba a enmochilarme un bocadillo de tortilla francesa con jamón y queso, en pan de ‘richi’ (formato bocata, de un palmo), envuelto en servilleta y papel albal. Entonces dudaba si el pan, gomoso, achiclado y húmedo, era horroroso o maravilloso, y no terminaba de decidirme. Hoy lo recuerdo maravilloso.
Todavía hoy me los hace, bajo pedido, para el viaje de vuelta a Madrid.
Y los bocatas de chocolate con leche, claro.
Y, como hablan de meriendas, exhibo la mía: galletas maría con mantequilla de verdad espolvoreadas con azúcar. A cientos.
A mí el que mas me gustaba era el de “tortilla” de chocolate sin huevos. Si si, sin huevos. Mesplico; llegaba del cole, tocaba el timbre y mi madre se asomaba al balcón, no había portero automático como ahora.
Zer? decía ella.
Bokadiloa, contestaba yo.
Zerena? preguntaba ella.
Txokolatearena, le decía yo.
Todo esto a voz en grito, claro. Hablamos de un doceavo piso. Después de un largo periodo de espera, que no era tan largo pero con la “gusa” que traiamos se hacia eterno, alli salia mi madre y lanzaba el bokata.
Yo como buen seguidor de Jose Angel Iribar “El Txopo”, casi siempre lo paraba. Pero a veces, como a el, se me colaba y ese dia era cuando comia la tortilla de chocolate. Mentendeis?
Ni papel de alumino, ni leches!!! En el primer papel que pillaba. Os podeis imaginar el espectaculo cuando aquello se salia. La mitad del pan por un lado, la otra mitad por otro y el chocolate???? Ayyy, el chocolate!!! Estoy seguro de que algun trozo quedara por ahi esparcido.
Muxu bat.
Mi favorito, coincido con el Almirante, era el bocadillo de nocilla, y si se servía en “pan bimbo”, mejor que mejor. En los cumpleaños, nunca sobraban, al contrario que los de jamón york, chorizo de pamplona o similares, igual que sobraba la fanta, y nunca la coca cola.
Y en su asuencia, en mi merienda del parque, el bocadillo con chocolate entre pan untado con margarina, era el Rey. Si no había al menos uno a la semana…¡protesta!
Pues yo siempre fui mas delicado y exigía que todo fuera cortado en pequeñas porciones, de las que daba cuenta a modo de canapé. Qué pasa?
Y para untar si no había Nocilla, pues que fuera Palin (que energía, que energía tan rica, pralin, pralin, pralin, praliiiiin) a ser posible de chocolate y fresa.
Quisiera felicitar la ingeniosa mente que ha pensado en el tema del post, simplemente brillante, mi favorito, pan de viena con “tó” , es decir los bocatas de mezcla de fiambre, y como argamasa un pegote de mayonesa de mi madre…y si estabamos en la calle de paseo por Cánovas, una chocolatina de las rojas de nestlé con pan bimbo, ummmmmmmm
El mejor bocadillo de mi infancia sin duda el de nocilla, pero de la de 2 sabores, y siempre en pan molde, 2 rebanadas, nada de triangulos. Un poco mas crecidito el sumun fue/es la mortadela de aceitunas con pan de molde untado en kepchup, esto ultimo sin el conocimiento de mi santa madre, ya que mantenia la teoria de que condimentar el bocadillo del almuerzo podria ocasionar criticas de mis compañeros, lo cierto es que jamas surgieron tales criticas, a lo sumo alguna alabanza al acierto de la salsa.
Uuh, acaba de venirme el flashback: bocadillo de pollo desmigado (de ayer) con todo su juguito y gelatina aderezado con un poco de zumo de limón.
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